Las paredes siempre empiezan con fuerza (líneas limpias, acabados perfectos) hasta que el tiempo pide mantenimiento silenciosamente. La pintura se descascarilla, la madera necesita cuidados y los fines de semana desaparecen en tareas de mantenimiento. Un nuevo material emergente, el WPC, promete facilitar el mantenimiento, pero plantea una pregunta sencilla: ¿puede un bajo mantenimiento significar realmente que no hay tareas principales?